Mi relación con la caligrafía comenzó en mi familia, antes de llegar a las clases y a la formación formal. Mi padre y mi hermano practicaban caligrafía, mientras que mi hermana trabajaba profesionalmente en pintura y dibujo. La presencia de la escritura y el arte en el entorno familiar despertó desde mi infancia mi atención por las formas de las letras, la imagen y la belleza de escribir.
Al comenzar la escuela y entrar en contacto de manera más profunda con la escritura, ese interés se hizo aún más claro para mí. En primer grado de primaria tuve mis primeras experiencias con la escritura manuscrita persa bajo la orientación de la señora Nasrin Dashti y con el apoyo de mi madre, que también era mi maestra ese año. Ese apoyo tuvo un papel importante en la continuidad de este interés.
En 1392 comencé mi formación formal en caligrafía en la Asociación de Calígrafos Iraníes. Más adelante continué estudiando nastaliq con Ali-Asghar Salmani y Ali Ganji, además de asistir a clases privadas con Hossein Gholami y Mehdi Fallah.
Los primeros años estuvieron dedicados principalmente a comprender la estructura y las reglas del nastaliq clásico. Más tarde, mi interés por la pintura, el color y la composición amplió mi camino hacia la pintura caligráfica y hacia experiencias visuales más libres.
Al mismo tiempo, mi curiosidad por la historia y la cultura de Irán hizo que la investigación y la escritura se convirtieran en una parte importante de mi recorrido, desde la historia del nastaliq y sus métodos de enseñanza hasta los materiales, las técnicas y temas sobre los que se ha escrito menos.