En este chalipa, el poema de Mohammad Sohrabi es el eje principal de la composición. Los renglones se desplazan por la página con una separación amplia, y los trazos alargados, los cambios de dirección y el espacio vacío entre ellos permiten que cada parte del poema conserve su presencia propia.
La repetición de «sea así, sea así» en el texto, además de su sentido, adquiere una presencia perceptible en el ritmo visual de la obra y crea una forma de continuidad entre los renglones dispersos.
«Dijiste que tu pena sea constante, sea así, sea así
Que todo, salvo la unión contigo, sea prohibido, sea así, sea así
Quisiera darte un saludo frente a frente
Aunque en ese saludo haya muerte, sea así, sea así»
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