En «Kawthar», la densidad y la proximidad de las letras se acercan al espacio visual del siyah-mashq, sin que el texto se pierda en la complejidad formal. La diferencia de escala entre las letras principales y las líneas más pequeñas crea dos niveles visuales: primero el encuentro con la forma general y luego la lectura de los versos.
Este equilibrio entre la compacidad de la composición y la conservación de la legibilidad constituye la estructura principal de la obra.
«En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. En verdad, te hemos concedido Al-Kawthar. (1) Ora, pues, a tu Señor y ofrece sacrificio. (2) En verdad, quien te odia es el que quedará truncado. (3)»
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