Después de varios años de práctica y correcciones con distintos maestros, quise reunir una vez más ante mis ojos todo aquello que había ido escuchando a lo largo de ese camino. Volví a ejecutar, sobre una gran superficie, observaciones y correcciones que en su momento habían formado parte de una lección o de un ejercicio; no para repetir el pasado, sino para contemplar el camino recorrido.
La densidad de las letras y el movimiento continuo del cálamo en esta obra me recuerdan al propio proceso de aprender: un recorrido hecho de repetición, corrección, regreso y reescritura. Al final, la página se convirtió en una especie de memoria visual de aquellos años de práctica, un lugar donde las distintas enseñanzas dejan de estar separadas y se enlazan dentro de un mismo conjunto.
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