Mi fascinación por las obras del maestro Fallah hizo que durante un tiempo observara con atención muchas de sus piezas y copiara por completo algunas de ellas como ejercicio. En esta experiencia intentaba acercarme, en la medida de lo posible, a la estructura, las proporciones y el movimiento del cálamo en sus obras; no con la idea de alcanzar la calidad de su escritura, sino para comprender aquello que no se aprende solo con mirar.
En «Ejercicio», la repetición era para mí otra forma de estudio. Cada vez que escribía, era una oportunidad para ver detalles que antes habían pasado ante mis ojos y para entender la distancia que existe entre contemplar una obra y conocer el proceso de su formación. Por eso considero esta página parte de mi propio proceso de aprendizaje: la huella de un encuentro con la escritura de un artista cuyas obras dejaron una profunda impresión en mi experiencia.
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