La estructura de la obra se organiza en torno a la palabra «Nuestro Señor»; una palabra que, al aparecer en rojo, se distingue del resto de la escritura y lleva el inicio de la súplica al centro de atención. La continuación del versículo, con letras negras y el movimiento curvo de los renglones, crea a su alrededor una composición abierta y serena.
«Señor nuestro, concédenos de Tu parte misericordia y dispón para nosotros rectitud en nuestro asunto.»
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