¿Por qué se llama al nastaliq «escritura iraní»?
El nastaliq se denomina a menudo «escritura iraní» o «escritura persa». La expresión no carece de fundamento, pero, si la examinamos con un poco más de atención, surgen varias preguntas. ¿Lo «iraní» se refiere al lugar en el que se formó el nastaliq? ¿A la lengua persa? ¿A la tradición artística que lo desarrolló? ¿O significa que este estilo pertenece únicamente al Irán actual?
Estas preguntas ya muestran que la respuesta es algo más compleja que una simple atribución geográfica.
El nastaliq se formó en el entorno histórico y cultural de Irán y desarrolló una profunda relación con la lengua y la literatura persas. Shiraz y Tabriz fueron importantes en sus primeras etapas, y más tarde Herat, bajo los timúridas, se convirtió en uno de los grandes centros de enseñanza, artes del libro y consolidación del estilo. Pero la historia del nastaliq no terminó en esa geografía. Bujará, Asia Central, la India mogola, la tradición urdu e incluso el mundo otomano pasaron también a formar parte de su historia posterior.
Por eso, cuando llamamos «iraní» al nastaliq, conviene entender que hablamos de su origen y su tradición histórica, no de una propiedad exclusiva.
Primero debemos aclarar qué significa «escritura iraní»
La palabra persa khat tiene varios significados. Puede referirse al sistema con el que se escribe una lengua, a la caligrafía personal de alguien o a una manera artística de escribir.
Cuando hablamos de khat-e nastaliq, nos referimos al tercer sentido.
El nastaliq no es una lengua ni un alfabeto. Es un estilo caligráfico en el que la forma de las letras, sus conexiones, las proporciones de sus elementos, el movimiento de la línea y la relación de la escritura con el espacio de la página se organizan conforme a tradiciones y reglas determinadas.
Por ello, no debe confundirse el persa con el nastaliq. La lengua persa también puede escribirse en otros estilos, como el naskh. El ta'liq fue asimismo uno de los estilos históricos de escritura y uso administrativo en Irán y resulta importante para estudiar los antecedentes de la formación del nastaliq.
Lo mismo sucede con la expresión «escritura persa». A veces se emplea para el sistema gráfico de la lengua persa y otras veces para referirse al nastaliq. En un debate histórico, es mejor precisar siempre si se está hablando de una lengua, un alfabeto o sistema de escritura, o un estilo caligráfico.
El nastaliq forma parte además de un ámbito más amplio que suele denominarse «caligrafía islámica». Este término abarca diversas tradiciones caligráficas de las sociedades islámicas, desarrolladas en su mayoría sobre el sistema gráfico árabe. Sin embargo, caligrafía islámica y caligrafía árabe no son lo mismo, y las tradiciones iraní, otomana, centroasiática y surasiática tampoco deben considerarse idénticas por quedar reunidas bajo un mismo nombre.
¿El Irán actual o el Irán histórico?
Una de las dificultades al hablar de historia del arte es que tendemos a proyectar de manera inconsciente el mapa político actual sobre el pasado.
En los siglos VIII y IX de la Hégira, cuando el nastaliq estaba tomando forma, las fronteras y los poderes políticos no eran los que conocemos hoy. Los artistas viajaban, los manuscritos circulaban entre ciudades y cortes, y las tradiciones de enseñanza pasaban de un centro a otro.
Por eso, cuando aquí hablamos de «Irán histórico», no nos referimos a un país con las fronteras fijas de la actualidad. Conviene observar cada centro dentro del contexto de su propio tiempo: por ejemplo, el Shiraz del siglo VIII de la Hégira, el Tabriz yalayirí o el Herat timúrida.
La «esfera cultural iraní» tampoco era solamente un territorio geográfico. Era una red de cortes, bibliotecas, talleres de producción de libros, tradiciones educativas, literatura y prácticas artísticas que podía superar las fronteras de un solo poder político.
Por este motivo, el hecho de que Herat se encuentre hoy en Afganistán y Bujará en Uzbekistán no explica por sí solo la posición histórica de estas ciudades.
El Herat timúrida fue uno de los grandes centros de cultura escrita persa, artes del libro y enseñanza del nastaliq. Bujará también participó más tarde en la producción de manuscritos persas y en la continuidad de esta tradición. Su ubicación geográfica actual es clara, pero su historia cultural no puede explicarse únicamente mediante las fronteras contemporáneas.
El mundo persanohablante y el mundo Persianate
Otra distinción ayuda a comprender mejor el tema.
El «mundo persanohablante» se refiere a entornos en los que el persa, el dari o el tayiko fueron lenguas importantes en el habla, la literatura o la administración.
El término Persianate, en cambio, abarca un espacio más amplio. En estos contextos, el persa podía no ser la lengua principal de la población, pero la lengua y literatura persas, la cultura escrita o los modelos artísticos y cortesanos relacionados con ellas podían ejercer una influencia considerable.
Esta diferencia es muy importante para la historia del nastaliq, porque su expansión no coincidió siempre exactamente con los límites de las comunidades de habla persa.
¿Cómo se formó el nastaliq?
Un proceso gradual, no una invención repentina
Las investigaciones históricas y codicológicas suelen situar la definición del nastaliq como estilo reconocible en la segunda mitad del siglo VIII de la Hégira, correspondiente a finales del siglo XIV, dentro del entorno cultural iraní.
Sin embargo, las evidencias disponibles no señalan un momento concreto que pueda identificarse con seguridad como la «invención» del nastaliq.
En algunos ejemplos anteriores aparecen características próximas a las formas posteriores del nastaliq. Estos ejemplos sugieren que probablemente nos encontramos ante un proceso gradual en el que determinadas formas y maneras de escribir fueron desarrollándose poco a poco hasta alcanzar una estructura más definida.
Algunas fuentes históricas utilizan la expresión «naskh-ta'liq» para determinadas formas de transición. El término puede recordar la relación histórica del nastaliq con el naskh y el ta'liq, pero no debe interpretarse como si el nastaliq hubiera sido creado en un momento específico mediante una combinación mecánica de ambos estilos.
Incluso los límites entre el ta'liq tardío, los ejemplos de transición y las primeras formas del nastaliq no se definen de manera idéntica en todos los estudios.
Para la pregunta de este artículo, no es necesario resolver todas estas discrepancias. Lo que puede afirmarse con mayor seguridad es que, a finales del siglo XIV, el nastaliq adquirió una forma definida mediante un proceso gradual dentro del entorno histórico y cultural de Irán.
¿Shiraz o Tabriz?
Tabriz ocupa un lugar muy conocido en los relatos sobre el origen del nastaliq, especialmente por el nombre de Mir Ali Tabrizi.
Al mismo tiempo, distintas investigaciones y obras conservadas subrayan la importancia de Shiraz y de la tradición manuscrita de Fars durante las primeras etapas.
Las evidencias existentes permiten reconocer la importancia de ambos centros. Sin embargo, declarar a uno de ellos, sin matices ni referencia a las discrepancias, como «lugar de nacimiento definitivo del nastaliq» simplificaría demasiado la historia.
Es preferible entender la primera formación del nastaliq dentro de una red de centros activos de producción de libros y manuscritos. Tanto Shiraz como Tabriz participaron en ese proceso, y las relaciones entre estos centros formaban también parte del contexto en el que se transformó la escritura.
Esta perspectiva no resta nada al origen iraní del nastaliq. Al contrario, muestra que ese origen fue a su vez el resultado de la actividad de varios centros artísticos vivos.
Mir Ali Tabrizi: ¿fundador o inventor?
Las fuentes tradicionales sobre caligrafía suelen presentar a Mir Ali Tabrizi como el vazi', es decir, el fundador del nastaliq.
Sin embargo, el significado de vazi' no debe equipararse automáticamente con el concepto moderno de «inventor». En textos antiguos puede referirse a un fundador, a quien establece reglas o a un maestro de referencia.
El relato tradicional tiene gran importancia porque muestra qué lugar concedieron a Mir Ali las generaciones posteriores de calígrafos.
Las investigaciones más recientes, teniendo en cuenta ejemplos que muestran características próximas al nastaliq antes de su época, estudian con mayor cautela la atribución de todo el proceso de formación del estilo a una única persona.
Un papel que puede atribuirse a Mir Ali con mayor seguridad es el de haber organizado, normalizado y consolidado un estilo que ya había atravesado algunas etapas de formación antes de él.
Así, ambos relatos no tienen por qué excluirse. La tradición muestra la posición de Mir Ali en la memoria profesional de los calígrafos, mientras que la investigación histórica actual intenta reconstruir también el proceso anterior a él.
Herat y la consolidación de una tradición
Después de las primeras etapas, el Herat timúrida se convirtió en uno de los grandes centros de enseñanza del nastaliq, producción de manuscritos y transmisión de sus normas.
La presencia de calígrafos, talleres de artes del libro y redes de maestros y alumnos ayudó a consolidar y prolongar este estilo.
Sin embargo, hay una formulación demasiado simple que conviene evitar al hablar de Herat: afirmar que el nastaliq «salió de Irán» y llegó hasta allí.
Esa frase se basa más en el mapa actual que en la realidad histórica de la época. Dentro de la esfera cultural timúrida, Herat era uno de los principales centros de la cultura escrita persa, y su lugar en la historia del nastaliq debe entenderse en ese contexto.
En periodos posteriores, los centros safávidas y maestros como Mir Emad también participaron en la formación de normas influyentes del nastaliq.
¿Qué papel desempeñaron la lengua y la literatura persas?
El origen geográfico no es la única razón por la que el nastaliq se considera iraní.
Una de las bases más importantes de su identidad histórica es su larga relación con la lengua y la literatura persas.
Numerosos manuscritos y piezas caligráficas con obras de Nizami, Saadi, Hafez y otros poetas persanohablantes fueron escritos en nastaliq. Con el tiempo, este estilo se convirtió en una de las principales formas de escritura de la poesía y la literatura persas.
Aquí, ketabat se refiere a la copia continuada de un texto dentro de un manuscrito. Las artes del libro abarcan los diversos procesos que participan en la fabricación y organización del libro, desde la copia del texto hasta la iluminación, la ilustración y la encuadernación.
En esta tradición, el texto no era únicamente un conjunto de palabras. La manera de escribirlo, el tamaño de las líneas, los espacios, la disposición de la página y la relación entre escritura, iluminación e imagen también formaban parte del aspecto final del libro.
La abundancia de manuscritos y piezas literarias muestra que la literatura persa desempeñó un papel fundamental en la consolidación de la posición cultural del nastaliq.
Sin embargo, esta relación no debe convertirse en una explicación mítica o esencialista. Las evidencias históricas muestran una relación larga e institucional entre el nastaliq y la lengua y literatura persas; no que la forma de este estilo fuera el resultado inevitable de algo llamado «espíritu de la lengua persa».
El vínculo con el persa es profundo, pero no exclusivo.
El persa fue la lengua más importante durante una gran parte de la historia del nastaliq, pero no fue la única.
Los ejemplos en chagatai del entorno de Herat y el uso extensivo del nastaliq para el urdu muestran que este estilo también pasó a formar parte de otros contextos lingüísticos.
Este hecho no disminuye la importancia de su relación con el persa.
Resulta más preciso decir que el nastaliq mantiene una relación excepcionalmente amplia, destacada e histórica con la lengua y la literatura persas, y no que pertenezca por naturaleza únicamente al persa.
Cuando el nastaliq superó una región
Las tradiciones artísticas no se trasladan como objetos cerrados e inmutables.
Los artistas viajan, los manuscritos circulan y los métodos de enseñanza llegan a nuevas regiones. A su vez, cada nuevo entorno influye en la manera en que una tradición se utiliza y continúa.
La historia posterior del nastaliq debe entenderse de la misma manera: como una historia de transmisión, continuidad y formación de variantes regionales.
El Jorasán histórico y Asia Central
Herat fue uno de los centros importantes en la consolidación del nastaliq, mientras que Bujará y otros centros de Asia Central participaron posteriormente en la producción de manuscritos y la continuidad de esta tradición.
La existencia de obras producidas en Bujará demuestra que la ciudad no fue únicamente un lugar de conservación o tránsito del nastaliq, sino una parte activa de la geografía donde se producía.
Una vez más, el mapa actual puede inducirnos a error. Bujará se encuentra hoy en Uzbekistán, pero parte de su producción artística de aquel periodo se desarrolló en relación con una red más amplia de literatura persa y artes del libro.
Por eso, incluso la expresión «nastaliq fuera de Irán» no siempre resulta sencilla ni precisa cuando hablamos de periodos premodernos.
La India mogola
La migración de calígrafos y la circulación de obras fueron vías importantes para la entrada y expansión del nastaliq en el subcontinente indio. Las cortes mogolas también apoyaron a calígrafos y reunieron importantes colecciones de sus trabajos.
Sin embargo, la India mogola no debe imaginarse únicamente como consumidora o receptora de un estilo completamente terminado.
Los calígrafos trabajaron en ese contexto, se produjeron y reunieron nuevas obras y el nastaliq continuó desarrollándose dentro de un nuevo entorno cultural. Este proceso forma parte de la propia historia del nastaliq, no es un simple apéndice de su historia iraní.
El nastaliq y el urdu
El nastaliq adquirió también una posición muy importante en la lengua urdu y se convirtió en una de las principales formas de representación visual de su escritura.
Este recorrido quizá sea uno de los ejemplos más claros de cómo una tradición puede tener un origen determinado y, con el tiempo, entrar en otra cultura y adquirir allí una vida propia.
La historia de la impresión, la composición tipográfica y las características técnicas del nastaliq en urdu constituye un tema separado.
El mundo otomano
El nastaliq también fue conocido y adoptado en el ámbito otomano, donde más tarde desarrolló formas regionales particulares.
Aquí conviene prestar atención a una cuestión terminológica. El término otomano taʿlik no debe considerarse, sin explicación, exactamente igual al ta'liq histórico iraní. La denominación y clasificación de las escrituras no siempre siguió los mismos criterios en distintas tradiciones.
Para el debate actual basta con reconocer que la presencia del nastaliq en la tradición otomana representa otra parte de su historia transregional.
Entonces, ¿es correcta la expresión «escritura iraní»?
Si se utiliza para explicar el origen y el desarrollo inicial del nastaliq, sí.
Etapas importantes de su formación tuvieron lugar dentro del entorno histórico y cultural de Irán. Los centros de producción de manuscritos, las redes educativas y los maestros de este ámbito participaron en su consolidación, y su extensa relación con la lengua y la literatura persas se convirtió en una parte importante de su identidad histórica.
En este sentido, el nastaliq puede considerarse una de las tradiciones características de la caligrafía iraní.
Para expresar esta posición no es necesario afirmar superioridad ni establecer comparaciones de valor con otras tradiciones. La historia y las obras conservadas son suficientemente claras.
La expresión se vuelve engañosa, sin embargo, si «iraní» se interpreta como si todas las etapas de la historia del nastaliq hubieran tenido lugar dentro de las fronteras del Irán actual, si se piensa que solo fue utilizado para el persa, que una sola ciudad o persona lo creó por completo o que las demás regiones fueron simples receptoras.
Ninguna de estas interpretaciones ofrece una imagen completa de su historia.
Herat, Bujará, la India mogola, el urdu y el mundo otomano son partes reales de la historia del nastaliq. Reconocer esta historia más amplia no significa reducir el papel de los centros iraníes ni de la cultura persa.
Ambos aspectos pueden entenderse a la vez.
Iraní en su origen, transregional en su historia
Entonces, ¿por qué llamamos al nastaliq una escritura iraní?
Porque su formación gradual y su primera consolidación se produjeron dentro de una red de centros históricos y culturales de Irán, y porque su profunda relación con las artes del libro, la lengua y la literatura persas dio forma a su identidad histórica.
Pero aquello fue solo el comienzo de su recorrido.
El Irán histórico no es lo mismo que el Estado iraní actual con sus fronteras contemporáneas. El persa no es la única lengua que se ha escrito en nastaliq, y un origen histórico no significa propiedad exclusiva.
A lo largo de los siglos, el nastaliq pasó de una ciudad a otra y de un entorno cultural a otro. Continuó en Herat y Bujará, adquirió una nueva vida en el subcontinente indio, se vinculó profundamente con el urdu y encontró también un lugar dentro de la tradición otomana.
Quizá la formulación breve más precisa para describir su posición sea esta:
El nastaliq es iraní en su origen y transregional en su historia.
Fuentes
Yousefi, “Calligraphy”; Blair, Islamic Calligraphy; National Museum of Asian Art, Nastaʿlīq: The Genius of Persian Calligraphy.
Blair, Islamic Calligraphy, especialmente los apartados dedicados a las tradiciones regionales.
Sedaghat Jabbari, «Formación y desarrollo de la escritura nastaliq en los siglos VIII y IX de la Hégira», pp. 77–84.
Kardar-Tehran y Hamidreza Gholichkhani, «Estudio de la formación de las letras no conectadas en nastaliq a partir del Bayaz de Taj al-Din Ahmad Vazir», pp. 59–68.
Soucek, “ʿAli Tabrizi”; Yousefi, “Calligraphy”.
Registros oficiales del Metropolitan Museum of Art y el National Museum of Asian Art sobre obras copiadas en Herat.
Registro oficial del Divan de Ali-Shir Nava'i; “Urdu”, Encyclopaedia Iranica.
Yousefi, “Calligraphy”; registros oficiales de obras producidas en la India mogola y colecciones del Metropolitan Museum of Art.
“Urdu”, Encyclopaedia Iranica; Library of Congress, The History of the Urdu Language.




Conversación · artículo
0